Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas

domingo, abril 25

Con las gafas de "mirar bonito"

No ser feliz es para mí una tarea tan laboriosa que por cansancio acabo abandonándola.

Me resulta complicado no disfrutar de mi viaje en autobús escuchando a la gente y a la niña que dice que le quiere dar al botón de parada ella misma, aunque ya le haya dado otro anteriormente. Me es trabajoso no pensar que soy un Ferrán Adriá en potencia cuando admiro mi perfecta ensalada hecha con lechuga y tomate. Encontré bastante complicado no aplaudir cuando el otro día la reverenda hacía malabares mientras un niño recorría el pasillo central de la iglesia en bicicleta gritando a toda voz “Aleluya, Cristo ha Resucitado” y además en inglés... Me encanta decir en un restaurante que si me “pueden tomar la comanda”, solamente por el gusto de intentar que esa frase no se pierda. Y también me encanta silbar.

Como veis busco la felicidad constantemente (al igual que vosotros) y he desarrollado una capacidad especial para localizar “puntos felices” en cada acción que ocurre a mi alrededor. Es muy importante para esta tarea olvidarse la vergüenza en casa y llevarse las gafas de “mirar bonito” siempre en el bolsillo.

Pero si hay algo importante para que pueda ocurrir lo anterior es saber y recordar que todo es posible por la fe que tengo en Dios. Cuando te prometen la vida eterna y eres consciente de tal promesa las 24 horas del día es difícil no ser feliz, os lo aseguro.

Cierto es que tienen lugar acontecimientos complicados y duros muchísimas veces que torpedean mi calma, pero es también mi misión compartirlos con Cristo y con las personas de mi alrededor por la simple razón de poder disfrutar con ellos cuando tales problemas parecen mejorar.

Mi corta experiencia me ha demostrado que seguir a Dios ofrece muchas ventajas y ningún inconveniente, y eso me hace feliz. Y como me hace feliz, lo hago.

lunes, abril 12

"Pon de tu parte, Él hará el resto..."

(Imagen de Israel Andrés, 1º puesto en el concurso Se busca 2010 de la web http://www.yquemasquieres.org/)

lunes, marzo 22

"Todos los caminos conducen a Dios"

Acercándonos a la Semana Santa, un texto de archivo: una reflexión sobre la conversión de San Agustín.
.
Dios es grande, y omnipresente, pero no todos los caminos conducen a Él… Solo el justo, solo el bueno, solo el camino correcto, que no siempre es el más fácil, ese es el que nos conduce hasta Dios. Pero cuando lo iniciamos, aún no vemos la meta, no vemos con claridad ese destino al que nos hemos empeñado en llegar, por eso es fácil perdernos…

San Agustín buscaba sin descanso la verdad, corriendo de un lado a otro, como si dependiese de ello su vida. Buscaba sin encontrar, pero contra más buscaba, más se acercaba a la meta, a la verdad. Hasta que divisó su meta al final del camino: “Toma y lee”. ¡Sí, es Dios el que me llama, Dios es la verdad!

Caminos, hay muchos: atajos, rutas alternativas… Vivimos ciegos en un mundo de obstáculos, puestos por nosotros mismos, nos empeñamos en caminar solos, o mal acompañados, volvemos a veces para tropezar en el mismo sitio solo por no sentirse diferente, porque todo sea igual. No buscamos la verdad, no corremos incansables buscando la meta, queremos llegar sin avanzar, queremos ganar sin luchar, sin saber que, como dice San Agustín, “nadie puede vencer sin haber combatido”.

La conversión de San Agustín es un giro de rumbo, es un paso de “ateo a Teo”, un cruce de caminos que Dios nos pone por delante para que elijamos, y que nos pone en el momento preciso porque ya sabe qué vamos a escoger, solo debe convencernos de que nosotros también lo sabemos. Momentos de mi vida los veo como reflejos de esa conversión: momentos en los que camino hacia una meta, en los que busco una meta o un camino, y procuro no salirme de este. Momentos en los que dudo, incluso comienzo a negar, me desvío,… pero al igual que al santo de Tagaste, esto sirve para retomar el camino con aún más fuerzas. Durante un tiempo no tuve las cosas claras, hasta que empecé de nuevo a ver esa meta y, ahora, cada vez que tengo que retroceder, lo hago sin miedo, porque sé que más que volver atrás, estoy cogiendo carrerilla para avanzar más rápido. Y este pensamiento, esta sensación de que pase lo que pase hay que ir hacia adelante, que siempre que busque la verdad la encontraré, porque la verdad también me busca, y va más rápido aún que yo, todo esto, se lo debo al ejemplo que dio San Agustín de Hipona.

Si lo que haces, lo haces con amor, si solo buscas la verdad, si conoces la meta o la sientes en tu corazón, entonces sí que todos los caminos que tomes te conducirán a Dios. Porque Dios no está al final del camino, es el camino; no está allá donde busques la verdad, Él es la verdad; y no está en el amor, sino que Dios es amor.

lunes, marzo 1

Contestense ustedes mismos…:

Hay quien dice que el amor no existe. Existen tantas dificultades para conocer la verdad que, de entrada, está bien no negarlo porque aquel que no duda de algo no goza de una fe sana, es más, precisamente tras la duda es cuando la fe se hace presente. Pero, ¿por qué negar el amor? Bueno, según esta teoría que comento el amor puede ser un producto mental del hombre, un conjunto de endorfinas que nos hace creernos enamorados. Muy bien, me lo creo. ¿Por qué siento amor entonces? ¿Por qué sigo sintiéndolo como algo insustituible? ¿Por qué soy capaz de visualizar ese sentimiento más allá de cualquier otro? ¿Por qué sufrimos tanto cuando no lo tenemos si la sensación en sí de dicha hormona puede darse por muchas otras cosas? ¿Por qué amamos, y no otra cosa, si supuestamente es una sensación ficticia? ¿Por qué amar me hace sentir cosas que nada ni nadie más puede?

Hay quien dice que Dios no existe…

lunes, mayo 26

Un sí a Dios


"Un sí a la vida,
un sí a Dios
un sí a los hermanos,
un sí al corazón"

Siguiendo esta frase de la canción Monte Horeb, quiero recordar que este pasado viernes celebramos la confirmación de dieciséis compañeros, y cuya amenización corrió a cargo de Monseñor Dorado Soto.

Ahora que las confirmaciones y comuniones parecen dar por finalizado el curso, es momento de hacer un poquito de memoria y mirar atrás, sin pasarnos de Septiembre, para ver si la semilla que plantamos a principio de curso germinó o por el contrario hay que esperar un poco más.


Quizás por el hecho que estas fechas son un poquito especiales para nosotros, porque casi todos nos confirmamos por el mismo tiempo pero con la diferencia de un año. Dijimos, con nuestra propia idea, que queríamos seguir este camino. Y por ahora a mí no me defrauda... ¿Y a vosotros? Se aceptan respuestas